*    Entrenamos bien? Una visión holística del deportista.

 

Para disfrutar de nuestras salidas, sentirnos plenos de energía desde los primeros hasta los últimos kilómetros, sobre todo en largas kilometradas, necesitamos que nuestro cuerpo y mente estén  suficientemente preparados basándonos en  conocimientos de preparación física, una correcta  alimentación-suplementación  y una actitud mental acorde al desafío.

Respecto de la preparación física es importante ser consientes del objetivo que nos proponemos. Si es alcanzable o no, atendiendo a qué nivel físico tenemos en la actualidad, qué disponibilidad  tenemos para entrenar  y cuánto tiempo falta hasta la fecha del objetivo marcado.

Una vez valoremos estos factores, si es posible y de hecho es lo aconsejable, de la mano de un profesional que aporte los conocimientos fundamentales, comenzaremos a andar con seguridad el largo camino hacia el objetivo deseado.

De las frecuentes charlas entre entrenador y ciclista verá la luz un plan personalizado que buscará optimizar el tiempo disponible para un entrenamiento sensato, realista y basado en parámetros individuales, teniendo muy en cuenta en el caso de cicloturistas de edad adulta la importancia de la carga laboral y familiar que influyen en otro aspecto fundamental: el descanso. Éste, no siempre se valora lo suficiente y su ausencia o poca presencia en un proceso de entrenamiento es causa de bajo rendimiento y una vez lleguemos a la fatiga crónica el fracaso está asegurado. No prestar atención a las señales que nos envía nuestro cuerpo y seguir entrenando por inercia no es buena decisión.

Ciencia y sentido común harán de nuestras salidas momentos gratificantes, donde nuestra dedicación y esfuerzo se verán recompensados.   

El segundo paso clave, una vez reconocidas nuestras aptitudes presentes y potenciales, así como la fijación de nuestros objetivos, conseguibles, es encontrar el entorno o ambiente de entreno. Podemos pensar de inicio en el dilema de hacerlo en solitario o en compañía. Pero la primera elección que hemos de tomar en cuanto al entorno es el lugar físico de entreno. Hay quien por falta de tiempo hace sesiones indoor. No obstante, si la práctica de tu deporte será exterior, lo importante es habituar mente y cuerpo a ese medio dónde vas a desenvolverte. El lugar es fundamental por aspectos tan poco valorados como el paisaje propiamente, la calidad del aire y la energía del lugar. Otros, más reconocidos por ser más palpables, por la propia orografía de la zona (montañosa, ondulada o llana), la poca densidad de tráfico u obstáculos al libre entreno, o las condiciones de hipoxia.

En el diseño del plan de entreno hay que partir de la premisa de que para progresar hay que disfrutar haciéndolo. Solo con el disfrute, podemos crear un efecto multiplicador y que ello se vea reflejado en los resultados. En segundo lugar, que el terreno hace al deportista. Más allá de la propia genética, hemos de prestar mucha atención a los factores epigenéticos, es decir, aquellos externos a la condición genética de cada persona pero que provocan la manifestación de los genes. Y es aquí donde hemos de prestar atención a los ambientes salubres, con poca contaminación, buena calidad del aire y de las aguas, alimentación y variedad, humedad, temperaturas moderadas, luminosidad, luz solar, energías y campos electromagnéticos, así como las posibilidades de un buen descanso reparador. El terreno hace al deportista, pretende resumir esa visión holística y unitaria de la persona en general y del deportista en particular, atendiendo a factores tanto internos y como externos.

En este sentido, postulo la idea de cuidar no solo al cuerpo, sino también la mente. Pensamientos positivos, el mantenimiento de una Intención creativa y creadora, sólo son posibles en la medida que damos alimento a nuestra esencia deportista. Los hábitos higiénicos no solo han de limitarse a los cuidados fisiológicos sino a los mentales. El entreno de series, muchas veces agónico, pero necesario para incrementar nuestros umbrales y desarrollar la capacidad de recuperación, deben compensarse con etapas de descanso, cuidados, mimos y pensamientos positivos. En ese tipo de entreno, el organismo se acidifica en exceso, por lo que si no llevamos a cabo una buena recuperación basada en compensación con descanso activo, alimentación energética y dieta alcalina, y un pensamiento menos fiscalizador y más relajado,  no se verán los resultados. En este sentido, para que la super compensación  exista, una etapa de mucha carga, tiene que ir concatenada de otra de recuperación y no cometer el error de creernos profesionales y mantener durante un periodo muy prolongado de tiempo un ritmo de carga elevada. El organismo puede engañarnos a través de la segregación de neuropéptidos u hormonas como la dopamina o la endorfina, haciéndonos creer que tenemos un buen nivel. Pero luego, fuera del campo de entreno, en la vida cotidiana, a la hora de levantarnos, o cuando enfermamos recurrentemente, nos damos cuenta de que algo no va bien. O incluso durante el entreno observamos como las ppm, los vatios y el crono no mienten y muy al contrario de nuestras sensaciones, el organismo no está al 100% o no hemos mejorado más que el último test, o lo peor, estamos por debajo de nuestras marcas. Y a mayor abundamiento, una ciclo demasiado prolongado de carga, puede llevarnos fácilmente a una fatiga que nos puede obligar a dejar de entrenar y dar por finalizada nuestra temporada. Así que lo mejor es escucharse, y no obligarse intentando seguir tablas de entreno inapropiadas e inflexibles.

Así que en síntesis, y a modo de coaching deportivo, enumeramos los principios básicos de la preparación deportiva en cuatro: Estudio y conocimiento de nuestras aptitudes físicas y mentales presentes y potenciales a desarrollar; determinación de objetivos alcanzables; desarrollo de la preparación en ambientes coherentes, que faciliten hábitos higiénicos y en entornos motivadores; mantenimientos de pensamientos positivos, Intención y cuidados exquisitos; Dentro de dichos cuidados, una alimentación correcta, primando la calidad ante la cantidad, escucharse, no obligarse siguiendo tablas predeterminadas e inapropiadas y sobre todo el descanso.

 

Autor: Redacción de Desafío Cycling Tours.com